La crisis actual ha puesto sobre la mesa el agotamiento del modelo neoliberal, pero el debate sobre su reemplazo esconde una trampa. Mientras los discursos oficiales prometen cambios proteccionistas, las élites mantienen sus privilegios fiscales y el control de los recursos. La ciudadanía observa cómo los impuestos no se tocan y los servicios públicos se desangran, mientras unos pocos acumulan más riqueza. La verdadera transformación no llegará con un simple maquillaje discursivo.
Blockchain y la falacia de la descentralización financiera 🔗
En el sector tecnológico, las promesas de descentralización mediante blockchain chocan con la realidad: las grandes plataformas y los fondos de inversión controlan la mayoría de los nodos y la liquidez del mercado. Los proyectos que nacieron para democratizar el acceso al capital terminan replicando las mismas jerarquías del sistema financiero tradicional. La gobernanza de estas redes suele concentrarse en manos de fundadores y capitalistas de riesgo, mientras el usuario medio solo participa como consumidor pasivo de tokens volátiles.
La revolución que no llega ni en blockchain ni en Hacienda 💸
Resulta curioso cómo los mismos que pedían la muerte del neoliberalismo ahora defienden las criptomonedas como la salvación, ignorando que muchos de sus creadores viven en paraísos fiscales. Mientras tanto, los políticos que prometen cambiar el sistema se fotografían con los dueños de los bancos. La próxima vez que alguien hable de revolución, que empiece por declarar sus impuestos antes de vender su curso online sobre cómo hacerse rico con NFTs. El cambio real no cabe en un tuit ni en un whitepaper.