La Monopolkommission ha destapado que el descuento de 1.600 millones de euros en combustible no llegó entero a los bolsillos de los conductores. Entre 100 y 200 millones se quedaron en manos de las petroleras, especialmente en el sur de Alemania, donde el ahorro fue menor. La medida, pensada para aliviar a la ciudadanía, terminó siendo un negocio redondo para las grandes compañías.
Cómo la falta de competencia técnica favoreció el desvío de fondos 🔍
El informe señala que la estructura de precios en las gasolineras, con un mercado poco transparente y dominado por pocas cadenas, permitió a las petroleras absorber parte del descuento. Los algoritmos de fijación de precios, actualizados varias veces al día, reaccionaron más rápido en el sur, donde la competencia es menor. Esto demuestra que sin una plataforma de control en tiempo real, las rebajas fiscales se convierten en ingresos extra para las empresas.
La gasolina más cara del sur: el precio de vivir cerca de los Alpes ⛽
Si vives en Baviera, el descuento te supo a poco más que un café gratis. Las petroleras, con la sutileza de un elefante en una cacharrería, se quedaron con la diferencia. Mientras, los conductores del sur pagaron el extra como si fuera un impuesto turístico por respirar aire de montaña. Al final, el único que hizo el lleno fue el bolsillo de las grandes compañías.