La prensa actual ha perfeccionado una técnica: compararnos con países en situaciones peores para que no notes que tu poder adquisitivo se ha reducido un 15% en cinco años. Te muestran gráficos de Venezuela o Argentina y, de repente, pagar 50 euros más al mes por la compra parece un lujo. Es el truco de magia favorito de los medios: desviar la atención mientras la realidad se cuela por la puerta de atrás.
Cuando el algoritmo te oculta la inflación de tu cesta de la compra 🧠
Mientras los medios comparan el PIB con países en crisis, tu smartphone registra que el aceite ha subido un 40% y la leche un 25%. Los sistemas de recomendación y los titulares automatizados priorizan contenido que genere engagement, no que explique por qué tu salario rinde menos. Los datos macroeconómicos se presentan con medias que ocultan que el 80% de los hogares ha perdido poder adquisitivo. La tecnología sirve para maquillar la realidad, no para mostrarla.
El informativo que te vende que ser pobre en España es mejor que serlo en Somalia 🤡
Según esta lógica, si te duele una muela, deberías alegrarte porque no tienes un tumor cerebral. El periodismo de comparación es como ese amigo que te dice que no te quejes porque en la Edad Media vivías 35 años. Claro, pero es que ahora tengo Netflix y no puedo pagarlo. El siguiente paso será un reportaje titulado: Al menos no te moriste de peste bubónica, ¿qué más quieres?