La última campaña institucional vende la formación online como la llave del futuro, pero omite un detalle incómodo: miles de familias en Usera o Vallecas no tienen ni un ordenador decente ni una conexión estable. Vender humo digital mientras se recortan becas y se asfixia la enseñanza pública no es innovación, es hipocresía con pantalla de plasma.
Infraestructura digital: el cable que falta en el barrio 🌐
Para que la educación digital sea real, hacen falta routers, fibra óptica y dispositivos en cada hogar, no solo discursos. La inversión en infraestructura en zonas desfavorecidas es el eslabón perdido. Sin ella, la brecha no se cierra: se ensancha. Apoyar la formación práctica y la universidad pública no es opuesto a lo digital; es la base para que la tecnología no sea un privilegio de clase.
Solución universal: wifi gratis y un portátil de regalo 💻
La solución es tan sencilla como regalar un portátil con conexión 5G a cada familia. Claro, luego resulta que no hay becas para comer, pero oye, con el portátil pueden buscar recetas de lentejas en YouTube. Mientras tanto, en los colegios públicos siguen faltando profesores y aulas. Pero no pasa nada: la próxima campaña prometerá clases de realidad virtual para saltarse la cola del hambre.