La fabricante de los míticos vasos y platos de vidrio templado, Duralex, ha presentado su tercera quiebra en seis años. La noticia llega tras recibir fondos del público francés el pasado otoño, un intento de rescate que no ha bastado. Ahora la producción podría detenerse, dejando en el aire el futuro de sus trabajadores y el acceso a estos duraderos artículos de menaje.
La paradoja técnica de un producto indestructible 🍷
El proceso de fabricación de Duralex, basado en un templado químico y térmico del vidrio, genera una resistencia a impactos y cambios de temperatura que supera a la de vajillas convencionales. Sin embargo, esa fortaleza material no se traslada al modelo de negocio. La empresa arrastra problemas de competitividad frente a productos más baratos de importación y una estructura de costes que no logra cuadrar, pese a la demanda constante de sus clásicos diseños.
La directiva: menos resistente que un vaso de Duralex 😅
Da la impresión de que la cúpula directiva no se fabricó con el mismo temple que sus productos. Mientras un vaso Duralex puede caer al suelo sin romperse, la estructura financiera de la empresa se desmorona al menor golpe de mercado. Tercera quiebra en seis años. Si la gestión tuviera la misma durabilidad que el vidrio, aún estaríamos esperando la primera. Parece que lo único irrompible aquí es la mala suerte o la mala gestión.