La noticia de una gran tecnológica que reparte millones en dividendos mientras anuncia un ERE masivo ha reabierto el debate sobre prioridades. Mientras los accionistas celebran, los trabajadores asumen el coste de la crisis. Esta contradicción ya no se sostiene. Es hora de exigir que el reparto de beneficios esté legalmente condicionado a mantener la plantilla, y que los recortes laborales solo lleguen tras reducir salarios directivos y dividendos. Proteger el empleo como bien social no es una opción, es una necesidad.
Código fuente de la desigualdad: cómo la ingeniería financiera recorta plantillas 🤖
Detrás de estos movimientos hay algoritmos de optimización de costes que priorizan el retorno al inversor sobre el capital humano. Los sistemas ERP calculan al céntimo el ahorro de despedir a cien desarrolladores, mientras los modelos financieros ignoran el impacto social. La solución técnica pasa por integrar en el software de gestión empresarial cláusulas de bloqueo: si el EBITDA permite dividendo, el sistema debe validar que la plantilla se mantiene. Si no, el reparto se redirige a un fondo de estabilidad laboral. No es ciencia ficción, es lógica de programación.
El bonus de los directivos y el despido de los juniors 💼
La lógica empresarial es sencilla: si el CEO se baja el sueldo un 10%, se salvan diez puestos de juniors. Pero claro, eso implicaría que el bonus anual no cubra la tercera residencia en la playa. Es más fácil echar a los becarios, que al fin y al cabo no cotizan en el club de golf. Así que ya saben, la próxima vez que vean un ERE anunciado junto a un dividendo récord, recuerden: la empresa no tiene un problema de liquidez, tiene un problema de prioridades. Y de vergüenza.