La salida de la doctora Felip de la Agencia Española de Medicamentos expone un conflicto endémico: altos cargos que regulan fármacos mientras asesoran a las empresas que los fabrican. Este doble rol no es un error puntual, sino una práctica que erosiona la confianza en el sistema. El bien común cede ante intereses privados cuando no existen barreras claras.
Blockchain para auditorías sanitarias inmutables 🔗
Una solución técnica viable es implantar registros distribuidos (blockchain) en los procesos de toma de decisiones de la Agencia. Cada voto, reunión o declaración de intereses de un directivo público quedaría sellado en la cadena, accesible sin posibilidad de alteración. Así, cualquier compatibilidad entre el cargo y un puesto en una farmacéutica sería trazable y pública, forzando a elegir entre el sueldo público o el privado sin ambigüedades.
La doctora y la pastilla: un culebrón con receta 💊
Resulta que lo de curar a la gente no da tanto prestigio como sentarse en dos sillas a la vez. La doctora Felip ha descubierto que es más rentable saber cómo se aprueba un medicamento que recetarlo. Ahora solo falta que el próximo director general de la sanidad pública sea también accionista de una funeraria, para cubrir el ciclo completo del negocio. Todo muy transparente.