La delaminación en la Fórmula 1 es un fallo que ocurre cuando las capas de fibra de carbono se separan por golpes o fatiga del material. Aunque suene a problema de pegamento barato, es un asunto serio que puede mandar al piloto contra el muro. En los últimos años, algunos equipos han sufrido este fenómeno en los alerones, dejando el chasis con un aspecto de obra en construcción.
El desafío técnico de las resinas y las cargas extremas 🔧
La fibra de carbono se cura en autoclave con resinas epoxi que deben soportar temperaturas de hasta 180°C y fuerzas de 5G en las curvas. Cuando la unión falla, suele ser por microgrietas que aparecen tras vibraciones constantes o por un curado deficiente. Los ingenieros usan ultrasonidos para detectar esas zonas débiles, pero a veces el daño solo se ve cuando el alerón trasero empieza a ondear como una bandera.
El taller de chapuzas de la F1 🏎️
Ver un alerón delaminado es como ver a un piloto con la cremallera del mono bajada: da vergüenza ajena pero no deja de ser curioso. Los mecánicos lo arreglan con parches de fibra que parecen pegatinas de bricolaje, aunque cada una cueste lo que un coche familiar. Lo peor es cuando el coche llega al box con un trozo de carbono colgando, como si hubiera perdido una pelea con un quitanieves.