La joven ingeniera Lluch Sangil, natural de Alzira, ha convertido una crisis personal en una empresa de puzzles con ilustraciones originales. Tras recibir apoyo psicológico, recuperó su afición infantil y detectó una carencia de diseños creativos en el mercado. Su propuesta ofrece a la ciudadanía una opción de ocio con piezas únicas que estimulan la creatividad.
Ingeniería aplicada al diseño de puzzles con valor añadido 🧩
Sangil aplicó su formación técnica para desarrollar un proceso de creación que combina ilustración digital con técnicas de impresión de alta precisión. Cada puzzle se diseña con piezas de formas irregulares que evitan los patrones estándar, lo que exige un ajuste milimétrico en el corte. Además, utiliza materiales reciclados para las cajas y tintas ecológicas, reduciendo el impacto ambiental sin sacrificar la calidad del producto final.
Cuando armar puzzles se vuelve más rentable que una crisis 😅
Quién lo diría: una crisis personal, un psicólogo y una afición infantil combinados dan como resultado un negocio de puzzles. Ahora, en lugar de perder piezas por casa, Sangil las vende. Y lo mejor es que, mientras otros resuelven sus crisis con ansiedad, ella las convierte en un catálogo de ilustraciones. Casi dan ganas de tener una crisis solo para ver qué negocio sale, pero mejor no tentar a la suerte.