El Ateneo de Madrid acoge la exposición Aún nos queda el alma. La Habana, del fotógrafo Luis Casadevall. Durante 12 años, tomó más de 65.000 imágenes para capturar la esencia de la vida cotidiana y la cultura cubana. La muestra ofrece un retrato íntimo y duradero de un país en transformación, una oportunidad para conocer su realidad sin filtros.
La fotografía como archivo técnico de una transición 📸
Casadevall utilizó equipos analógicos y digitales para documentar el cambio social. Su trabajo no es una simple colección de estampas, sino un registro sistemático de la evolución urbana y humana de La Habana. Con una media de 15 disparos diarios durante más de una década, logró una base de datos visual que permite analizar desde la restauración de edificios hasta la persistencia de oficios tradicionales. Es un estudio de campo riguroso.
Doce años fotografiando y no encontró un café con wifi ☕
Tras 65.000 fotos, uno esperaría que Casadevall hubiese captado al menos a un turista feliz con conexión a internet. Pero no. Su lente se centró en la gente real, en la cola del pan y en los coches de los años 50. Vamos, que si buscas selfies con filtro, mejor quédate en Instagram. Aquí solo hay alma cubana y cero megas de señal.