La creatina, ese suplemento clásico de gimnasios, ahora es promovida por influencers como remedio para la pérdida de masa muscular y los olvidos durante la menopausia. Aunque es segura y muestra beneficios en atletas, los estudios específicos en mujeres menopáusicas son escasos y débiles. Para la mayoría, no hay datos sólidos que justifiquen su uso generalizado.
El vacío científico en la suplementación femenina 🔬
La investigación sobre creatina en mujeres se topa con un problema de base: casi todos los ensayos clínicos se han realizado en varones jóvenes. Las dosis, los tiempos de carga y los efectos secundarios no están calibrados para el metabolismo femenino en etapas hormonales cambiantes. La falta de datos robustos obliga a tratar estas promesas con escepticismo técnico, no con entusiasmo de marketing.
Señora, mejor levante pesas que hacerse un batido 💪
Así que la solución mágica de moda es un polvo blanco que quizás ayude, pero quizás no. Mientras tanto, el ejercicio de fuerza, ese aburrido y antiguo método, sigue siendo la opción con más respaldo científico. Ironías del fitness: las influencers venden creatina, pero lo que realmente funciona es sudar la gota gorda con una mancuerna.