Publicado el 16/06/2026 | Autor: 3dpoder

Crazy Taxi World Tour: velocidad caótica con el motor de Yakuza

SEGA ha vuelto a la carga con Crazy Taxi: World Tour, una reinvención del clásico arcade que abandona los gráficos poligonales para sumergirse en un renderizado de alta velocidad. El juego corre sobre el Dragon Engine, el mismo motor que da vida a la saga Like a Dragon, pero adaptado para gestionar ciudades masivas con tráfico denso y reflejos dinámicos en los vehículos. Una locura sobre ruedas que promete no dar tregua al acelerador.

a yellow taxi drifting at high speed through a dense urban intersection, Dragon Engine real-time reflections on glossy vehicle body, multiple cars and neon-lit buildings blurring in motion, chaotic traffic flow with particle effects from tire smoke and debris, cinematic racing action, dynamic camera angle following the taxi's drift, photorealistic rendering with dramatic sunset lighting, detailed asphalt texture and street markings, technical visualization of chaos simulation, ultra-detailed vehicle damage model

Dragon Engine al volante: así se construye el caos urbano 🚕

El equipo de RGG Studio ha modificado el Dragon Engine para priorizar la fluidez a 60 fps en entornos abiertos. Los programadores usaron Autodesk Maya para modelar los vehículos y las estructuras urbanas, mientras que herramientas propietarias de SEGA gestionan el LOD (nivel de detalle) en tiempo real. El truco está en renderizar primero los coches cercanos y difuminar los lejanos, manteniendo la ilusión de velocidad sin fundir la GPU del jugador. Todo un ejercicio de optimización para no estrellarse contra un árbol de polígonos.

El tráfico es real, el GPS no tanto 🗺️

Lo divertido es que, con tanto detalle en los reflejos y el tráfico, uno esperaría que el GPS del taxi funcionara. Pues no. Sigue siendo el mismo caos de siempre: girar a lo loco, esquivar ancianas y rezar para que el cliente no se baje antes de tiempo. El Dragon Engine puede renderizar rascacielos enteros, pero no encuentra una ruta directa al aeropuerto. Vamos, que la tecnología avanza, pero la orientación del taxista sigue siendo un misterio.