Un equipo de científicos ha descubierto en Cividale del Friuli el cráneo de una mujer longobarda con dos heridas graves: una de cuchillo y otra por golpe contundente. Este hallazgo, datado hace 1400 años, es la primera evidencia física de violencia contra una mujer en esa época. Hasta ahora, solo existían leyes que castigaban estos actos, pero sin pruebas materiales. Para la ciudadanía, el caso muestra que la violencia de género es un problema con raíces históricas profundas.
Cómo la tecnología forense desenterró un crimen medieval 🧬
Los investigadores aplicaron tomografía computarizada y análisis de isótopos estables para examinar el cráneo. Las marcas en el hueso revelaron que el ataque con cuchillo se produjo en vida, mientras que el golpe contundente fue posterior y fatal. El estudio de la dentina y el esmalte dental permitió determinar su dieta y procedencia, confirmando que era una longobarda local. Este uso de técnicas modernas en arqueología forense permite reconstruir eventos violentos con precisión, algo impensable hace décadas.
El primer caso documentado de bronca de pareja prehistórica 😱
Parece que la violencia de género no es ningún invento moderno, sino que ya estaba de moda entre los longobardos. La pobre mujer no solo recibió un navajazo, sino que además le remataron con un mazazo. Vamos, lo que viene siendo una discusión de pareja subida de tono en el año 600 d.C. Por suerte, al menos tenían leyes que lo castigaban, aunque a ella le llegaron tarde. El cráneo, eso sí, se ha convertido en la prueba definitiva de que algunos hábitos son más difíciles de erradicar que una mala conexión a internet.