El torero Tomás Angulo fue ingresado en estado crítico tras recibir dos cornadas en la plaza de Moralzarzal, Madrid. Las heridas afectaron la arteria femoral del muslo izquierdo, sumándose a lesiones en piernas y tórax. El suceso recuerda los riesgos extremos de la tauromaquia y la fragilidad del ser humano frente al animal. El parte médico confirma un pronóstico muy grave y una lucha por la vida en el hospital.
El traje de luces: tecnología textil que no para astas 🐂
La indumentaria del torero ha evolucionado con tejidos más ligeros y elásticos, pero su capacidad de protección frente a una cornada sigue siendo nula. A diferencia de los chalecos antibala o los trajes ignífugos de la Fórmula 1, el traje de luces no incorpora materiales compuestos que detengan un cuerno a 40 km/h. Las costuras reforzadas y el algodón de alta densidad solo evitan desgarros superficiales. La vulnerabilidad del torero es total: la arteria femoral queda expuesta como en el siglo XVIII.
Moralzarzal: donde el toro también quiere su minuto de gloria 🏟️
Parece que el toro de Moralzarzal leyó el guion al revés: en lugar de morir en el ruedo, decidió dejar su huella en el muslo de Angulo. Los puristas dirán que fue arte; los traumatólogos, que fue un tres en uno de arteria, venas y músculo. Mientras tanto, la plaza sigue vendiendo abonos para la próxima faena, quizás con un seguro de vida incluido en la entrada. La fiesta nacional: única donde el público aplaude mientras el cirujano busca un pulso.