Una empresa santiaguina ha desarrollado réplicas tridimensionales de corazones enfermos, capaces de simular el flujo sanguíneo real. Esta tecnología permite a médicos analizar patologías cardíacas sin intervenir quirúrgicamente, ofreciendo diagnósticos más precisos y tratamientos a medida. Para la ciudadanía, esto se traduce en menores riesgos y costes médicos, acercando soluciones cardíacas más seguras a quienes las necesitan.
Cómo se crean y simulan estos corazones artificiales 🫀
El proceso comienza con escaneos detallados del corazón del paciente, que se convierten en modelos 3D mediante impresión especializada. Luego, se integran sensores y fluidos que replican la presión y viscosidad de la sangre real. Los ingenieros programan algoritmos para imitar condiciones como arritmias o estenosis, permitiendo observar en tiempo real cómo se comporta el flujo. Así, los especialistas pueden probar intervenciones virtuales antes de cualquier cirugía, ajustando estrategias sin riesgos para el paciente.
El corazón de plástico que no se queja ni pide hora 😂
Mientras los pacientes reales esperan meses por un cardiólogo, estos corazones artificiales están disponibles 24/7 sin rechistar. No se cansan, no piden días libres y, lo mejor, no se quejan del precio del estacionamiento en la clínica. Eso sí, todavía no se han inventado unos pulmones de impresora que aguanten el trote de subir escaleras, pero por ahora, el modelo 3D es un paciente modelo: obediente, silencioso y sin seguros médicos que pagar.