Este tutorial explora cómo crear mundos ficticios partiendo del diseño narrativo, usando como ejemplo la ciudad de Astravale. La clave está en definir función, cultura y época antes de dibujar. Estos elementos guían la arquitectura y los símbolos, como el sol y la luna, que dotan de significado al entorno. Para el diseñador, esto demuestra que el aspecto visual de un espacio impacta directamente en cómo percibimos sus culturas e historias.
Flujo técnico: de la idea al render coherente 🎨
El proceso arranca en Photoshop con un moodboard que fija la paleta de colores y la iluminación según la época deseada. Luego, en Blender, se modelan los elementos arquitectónicos clave, priorizando formas que reflejen la función del edificio y los valores culturales de Astravale. Los símbolos del sol y la luna se integran como motivos repetitivos en fachadas y plazas. El resultado no busca el realismo fotográfico, sino una coherencia visual que haga creíble el mundo para el espectador.
El drama de diseñar una ciudad sin GPS interno 😅
Claro, luego de horas decidiendo si la luna debe ser creciente o menguante en la plaza central, uno descubre que los ciudadanos de Astravale ni siquiera miran al cielo. Pero ese es el chiste del diseño narrativo: puedes dejar los mapas en casa, porque nadie se perderá si cada esquina cuenta una historia. Al final, lo importante es que el espectador sienta que podría vivir ahí, aunque para aparcar siga siendo un caos.