El fallo contra esta mujer por un asesinato cometido en su juventud es legalmente correcto, pero destapa una hipocresía social incómoda. Castigamos con dureza a individuos mientras ignoramos las causas estructurales de la violencia, como la falta de inversión en salud mental y programas de prevención escolar. Esperar que las sentencias solas frenen la violencia juvenil es contradictorio y poco efectivo.
Prevención técnica: equipos psicosociales como firewall social 🛡️
Propongo redirigir parte del presupuesto penitenciario hacia equipos de apoyo psicosocial en centros educativos. Estos equipos funcionarían como un sistema de alerta temprana, identificando factores de riesgo como trauma, acoso o trastornos no tratados. Al igual que un parche de seguridad evita un ciberataque, la intervención psicosocial en escuelas puede prevenir crisis antes de que escalen a tragedias. Es atacar el código fuente del problema, no solo el error fatal.
Sentencias ejemplares, pero el presupuesto no da abasto 💸
Es curioso: destinamos fortunas a construir celdas para jóvenes, pero nos duele invertir en un psicólogo escolar que cuesta menos que un año de reclusión. Parece más fácil pagar por el castigo que por la prevención. Quizás es porque es más cinematográfico ver a alguien esposado que a un terapeuta charlando con un adolescente. Al final, preferimos el drama de la condena a la aburrida tarea de evitar que ocurra.