El uso de geotextiles en obras de infraestructura se ha generalizado por su bajo coste y rapidez de instalación. Sin embargo, en los últimos meses hemos visto casos de fallos estructurales donde estos tejidos sintéticos han cedido bajo carga. No hablamos de una rasgadura menor, sino de colapsos que han retrasado proyectos y generado sobrecostes. El problema parece estar en la calidad del material o en la mala praxis durante la colocación.
Fallos técnicos: fatiga y degradación prematura del geotextil 🛑
Los análisis post-fallo indican que la rotura no siempre ocurre por sobrecarga instantánea. La causa principal suele ser la degradación por rayos UV en materiales no estabilizados o la pérdida de resistencia por contacto con suelos agresivos. También se detectan errores de solapamiento: si las uniones no tienen la longitud suficiente, el geotextil trabaja como una tela mal cosida. La solución pasa por usar gramajes adecuados y verificar los certificados de fábrica, algo que a menudo se salta por prisas.
El geotextil que se rindió antes que el obrero 😅
Ver un geotextil nuevo desgarrarse como si fuera papel de regalo es un espectáculo triste. Sobre todo cuando el encargado juraba que aquella tela aguantaba el peso de un camión. Al final, el material sintético decidió hacer huelga por su cuenta y dejó a todos con la pala en la mano. Menos mal que las aseguradoras no entienden de ironías, solo de partes de siniestro y primas que suben.