Un muro de gaviones cedió sobre una calzada, dejando un reguero de piedras y barro. La investigación forense empleó escáner láser móvil para capturar nubes de puntos en distintas fechas, revelando un abombamiento progresivo. El culpable: una granulometría mal seleccionada en el relleno, que permitió el desplazamiento interno de los materiales.
Nubes de puntos y modelos 3D para la verdad forense 🏗️
Con Riegl RiSCAN PRO se alinearon las nubes de puntos de tres campañas de escaneo. CloudCompare permitió calcular las diferencias milimétricas entre superficies, evidenciando un abultamiento de hasta 15 cm en seis meses. Esos datos se exportaron a Plaxis 3D para simular la presión de tierras y confirmar la inestabilidad. Blender sirvió para generar la animación del colapso, mostrando cómo las piedras finas migraron y dejaron huecos.
Piedras que bailan, muros que se van 🕺
Resulta que meter piedras grandes y pequeñas sin ton ni son no es buena idea. Las finas se colaron entre las gruesas, como en un baile de ascensor mal organizado, y el muro decidió tumbarse a la bartola. Ahora los ingenieros aprenden que la granulometría no es un capricho de laboratorio, sino la diferencia entre un muro firme y un montón de escombros sobre el asfalto.