En apenas una década, China ha multiplicado por siete su producción de foie gras, pasando de 2.000 a casi 14.000 toneladas. Mientras Francia lidiaba con brotes de gripe aviar, el gigante asiático aprovechó para escalar posiciones. El resultado: un producto antes reservado a élites ahora se vuelve más barato y accesible, especialmente en los mercados asiáticos, donde se sirve en platos populares como dim sum o baos.
La receta china: eficiencia industrial y patos adaptados 🏭
El modelo chino se basa en granjas verticales automatizadas y razas de pato seleccionadas genéticamente para un engorde rápido. Sistemas de alimentación por sonda controlada por IA permiten una producción continua y estable, evitando los picos estacionales franceses. Además, las condiciones sanitarias estrictas han minimizado el impacto de la gripe aviar, un punto débil de la industria gala. El resultado es un foie gras más uniforme y con un coste por kilo un 40% inferior al francés.
¿Foie gras de menú o paté de supermercado? 🥟
Ahora el foie gras no solo es para cenas de gala; en Pekín lo sirven en puestos callejeros como relleno de empanadillas. Mientras, en Francia los productores tradicionales se preguntan si su producto de lujo acabará siendo el equivalente culinario de un peluche fabricado en serie. Quizá lo próximo sea ver foie gras en un menú de comida rápida, servido con patatas fritas y una sonrisa de plástico.