Un chaleco de punto con fibras de PCM promete regular la temperatura corporal de forma pasiva. Su secreto: un material de cambio de fase que se solidifica al alcanzar 25°C, absorbiendo el calor del cuerpo. Cuando deja de hacer falta, basta con ponerlo a la sombra para que el material se regenere y vuelva a estar listo. Una prenda que busca ser práctica, no mágica.
Cómo funciona la fibra termorreguladora 🧊
El PCM, o material de cambio de fase, está encapsulado en microcápsulas integradas en las fibras del tejido. Al alcanzar los 25°C, el material sólido absorbe calor y se licúa, enfriando la superficie. Cuando la temperatura ambiente baja o la prenda se coloca en sombra, el proceso se invierte: el material libera el calor almacenado y vuelve a su estado sólido. No requiere pilas ni enchufes, solo condiciones ambientales adecuadas. Su eficacia depende del gradiente térmico y la cantidad de microcápsulas por metro cuadrado.
El chaleco que se toma un descanso en la sombra 😅
O sea, que el chaleco funciona como un empleado de oficina: trabaja mientras hay calor, pero en cuanto lo pones a la sombra, se toma una pausa para regenerarse. No pide café ni mirar el móvil, solo un rincón sin sol directo. Si el verano es extremo, igual necesitas dos unidades: una puesta y otra recargándose. Al menos no hay que cambiarlo de ropa ni darle de comer.