El equipo del CERN ha conseguido medir la división hiperfina del antihidrógeno con una precisión cien veces mayor que antes. Este dato, que describe cómo se comportan los espines de las partículas de antimateria, sirve como prueba de fuego para el Modelo Estándar y para entender por qué el universo está hecho de materia y no de su opuesto.
El salto técnico detrás de la medida 🔬
Para lograr esta hazaña, los científicos atraparon átomos de antihidrógeno en un campo magnético dentro del experimento ALPHA-2. Luego bombardearon la muestra con microondas de frecuencia controlada, detectando cuándo los antiespines cambiaban de estado. La clave fue aumentar el tiempo de confinamiento de los antiátomos, pasando de segundos a varios minutos, lo que permitió acumular estadística suficiente para reducir el margen de error.
Antimateria: tan cara que duele el bolsillo 💸
Producir un solo átomo de antihidrógeno cuesta más que un viaje a la Luna en clase business. Por suerte, los científicos del CERN son pacientes y no tienen que pagar la factura de la luz del laboratorio. Si la antimateria se usara para baterías de móvil, cargar el teléfono costaría lo mismo que comprar un país pequeño. Menos mal que solo la usan para confirmar que las leyes físicas no se han vuelto locas.