La Comisión Europea impulsa una ley para acelerar la construcción de centros de datos, argumentando soberanía digital. Sin embargo, esta iniciativa esconde una hipocresía: prioriza el beneficio empresarial y la infraestructura tecnológica sobre necesidades sociales como la vivienda o la sanidad. El resultado puede ser una mayor desigualdad, concentrando recursos en zonas de aceleración mientras los servicios públicos se deterioran.
Infraestructura digital: el espejismo del progreso técnico 🤖
La propuesta define zonas de aceleración donde se relajarán permisos ambientales y urbanísticos para instalar servidores. Este modelo ignora que el consumo energético de la IA y la nube crece sin control, mientras se desvía inversión pública de sectores críticos. La solución técnica real pasa por condicionar cualquier inversión en nube e IA a la mejora simultánea de derechos laborales y protección medioambiental, garantizando que la tecnología sirva a la ciudadanía y no solo al mercado.
Señores políticos: ¿han probado a apagar y encender la sanidad? 😅
Resulta curioso que la misma Europa que no logra digitalizar sus historiales clínicos sin colapsos se lance a construir granjas de datos como si no hubiera un mañana. Quizá piensen que si llenamos el continente de servidores, estos empezarán a resolver listas de espera hospitalarias por arte de magia. O tal vez confían en que un algoritmo de IA encuentre una vivienda digna para todos, justo después de procesar el enésimo anuncio de publicidad programática.