La posibilidad de ver a Henry Cavill como el nuevo James Bond se desvanece por su edad, pero el actor aún tiene camino en el cine de espías. Su papel en Operación U.N.C.L.E. prometía una saga que se truncó por baja taquilla y los problemas legales de Armie Hammer. Para los seguidores, esto cierra la puerta a Cavill como 007, pero abre otras opciones.
El motor de una franquicia rota: producción y taquilla 🎬
Operación U.N.C.L.E. costó 75 millones de dólares y recaudó 109 millones a nivel global, un margen estrecho para justificar una secuela. Guy Ritchie tenía listo un guion para la continuación, pero Warner Bros. la canceló en 2018. A esto se sumaron las acusaciones contra Armie Hammer en 2021, que enterraron cualquier posibilidad de retomar el proyecto. La infraestructura de una saga de espías requiere estabilidad en su reparto y números sólidos en taquilla, condiciones que no se cumplieron.
El espía que no pudo ser, pero aún puede intentarlo 🕵️
Cavill se queda sin licencia para matar, pero no sin licencia para hacer películas de espías. Mientras tanto, podemos imaginarlo resolviendo casos en su casa, con un whisky y un gato, esperando que alguien le ofrezca un papel decente. Al menos no tendrá que lidiar con el escándalo de un coprotagonista que le arruina la saga. Eso sí, si vuelve a trabajar con Ritchie, que revisen bien los contratos.