La polémica por un cartel alemán en Palma que promociona el turismo de excesos ha llevado al Senado a pedir la comparecencia del presidente de Aena. Mientras tanto, los residentes de Baleares arrastran años de colas, saturación y aeropuertos desbordados cada verano. La indignación política llega cuando una imagen ofende, no cuando la infraestructura falla.
Aeropuertos inteligentes: datos que no se traducen en soluciones 🤖
Aena presume de sistemas de gestión de flujos y sensores IoT para medir la saturación en tiempo real en aeropuertos como Palma o Ibiza. Sin embargo, esos datos no evitan que las terminales se queden pequeñas cada julio ni que los controles de seguridad generen colas de horas. La tecnología permite monitorizar, pero no hay voluntad para limitar vuelos ni licencias. La inteligencia artificial no resuelve la falta de inversión estructural ni la presión turística que supera la capacidad real de las islas.
El cartel perfecto: echan la culpa al anuncio, no al modelo 🍻
Así que resulta que el problema de Baleares es un cartel alemán feo. Porque claro, si los turistas llegan en masa, beben en exceso y saturan las calles, la culpa es del anuncio, no de que nadie haya puesto límites a los vuelos ni a las licencias turísticas. Mientras los vecinos pagan la vivienda imposible y las playas abarrotadas, los políticos se indignan por una foto. El presidente de Aena explicará cómo gestiona los aeropuertos. Ojalá expliquen también cómo se llevan los beneficios cuatro empresas y los costes los pagamos todos. Pero eso, ya se sabe, no se pregunta.