Investigadores han desarrollado un método para capturar dióxido de carbono del aire utilizando residuos de queso y tofu. Transforman estos desechos alimenticios en pequeñas bolitas de proteína que absorben el gas de manera eficiente, requiriendo poca energía para su funcionamiento. Una solución que combina reciclaje y lucha contra el cambio climático.
El proceso técnico detrás de las bolitas absorbentes 🧪
El equipo convierte los residuos de proteína en una estructura porosa mediante un proceso de liofilización y reticulación química. Estas bolitas actúan como esponjas, atrapando las moléculas de CO2 en su superficie. A diferencia de otros métodos, no necesitan altas temperaturas para liberar el gas capturado, lo que reduce el consumo energético. Los investigadores afirman que cada bolita puede reutilizarse múltiples veces sin perder eficacia.
El tofu salva el planeta, y nadie lo vio venir 🌍
Yo sabía que el tofu serviría para algo más que decepcionar a los carnívoros en las barbacoas. Ahora resulta que estos bloques de proteína vegetal, junto con los restos de queso que nadie quiere, son la nueva esperanza contra el calentamiento global. Quién diría que la solución al CO2 estaba en la bandeja de ofertas del supermercado. Próximo paso: capturar metano con las sobras de la pizza de anoche.