Un tribunal finlandés ha presentado cargos contra el capitán ruso del carguero Fitburg por dañar dos cables submarinos entre Finlandia y Estonia en diciembre de 2025. La embarcación arrastró su ancla 130 kilómetros por el fondo marino, interrumpiendo comunicaciones. Un tripulante azerbaiyano también enfrenta acusaciones. Ambos niegan los hechos, mientras la ciudadanía ve cómo la guerra híbrida amenaza servicios como internet y electricidad.
Cables submarinos: la vulnerabilidad de la red global ⚡
Estos cables de fibra óptica transportan casi todo el tráfico de datos entre continentes. Un ancla arrastrada a baja velocidad puede romper el blindaje de acero y las hebras de vidrio. La reparación requiere buques especializados que localizan el punto exacto, extraen el cable dañado y empalman nuevas secciones. El proceso puede durar semanas. En el Báltico, la poca profundidad y el tráfico marítimo denso aumentan el riesgo de incidentes, ya sean accidentales o intencionados.
Anclas rusas: el nuevo método de pesca submarina 🎣
Parece que la Armada rusa ha descubierto un nuevo deporte: la pesca de cables submarinos con ancla. 130 kilómetros de arrastre no son un error de navegación, son una declaración de intenciones. Lo sorprendente es que el capitán alegue que no se dio cuenta. Quizás pensaba que estaba pescando el legendario pez eléctrico del Báltico. Lo único cierto es que, si quieres cortar internet, no necesitas un hacker, solo un barco y una ancla oxidada.