Un avance en radioterapia promete tratamientos más seguros al integrar cámaras 3D que rastrean movimientos del paciente. Estos sistemas detectan desplazamientos milimétricos durante la sesión, ajustando el haz de radiación en tiempo real. El resultado es una mayor protección de los tejidos sanos y una reducción de los efectos secundarios, permitiendo que la persona reciba la dosis necesaria sin sobresaltos ni exposición innecesaria.
Tecnología de visión artificial para una puntería milimétrica 🎯
El sistema emplea múltiples sensores 3D que capturan la superficie corporal del paciente y la comparan con un modelo previo al tratamiento. Si el paciente tose, respira hondo o se mueve, el software ordena una pausa o redirige el haz en milisegundos. Esto elimina la necesidad de inmovilizaciones rígidas o de repetir sesiones por errores de posicionamiento. La precisión alcanza el rango submillimétrico, lo que permite atacar tumores cercanos a órganos críticos sin dañarlos.
Adiós a las correas: ahora el paciente solo tiene que no estornudar 😅
Antes, para que no te movieras te atornillaban a la camilla o te ponían una máscara digna de Hannibal Lecter. Ahora basta con que respires con cuidado y no te entre un ataque de risa viendo al técnico con su bata de plomo. Si te mueves, la máquina se detiene como un perro educado. Eso sí, si estornudas justo cuando apunta, el sistema te perdona, pero tú te quedas con la duda de si el tumor se ha llevado un susto.