Las olas de calor no solo afectan a las personas, también al asfalto. En las últimas semanas, autopistas como la A2 y la A93 han sufrido daños visibles: placas de hormigón levantadas y carriles con el pavimento reblandecido. Las altas temperaturas deforman el material y obligan a cerrar tramos para realizar reparaciones de emergencia. Para los conductores, esto se traduce en un mayor riesgo de accidentes y retrasos en los desplazamientos. Las autoridades recomiendan reducir la velocidad, extremar la atención y reportar cualquier incidencia a la policía.
Tecnología de pavimentos: ¿por qué el asfalto no aguanta el calor? 🔥
El asfalto convencional, compuesto por betún y áridos, tiene un punto de reblandecimiento que ronda los 50 grados centígrados. Con temperaturas ambientales de 40 grados y una radiación solar directa, la superficie de la carretera puede superar los 60 grados. Esto provoca que el betún pierda viscosidad y se deforme bajo el peso de los vehículos, generando roderas y grietas. Existen mezclas modificadas con polímeros o betunes de alto módulo que soportan mejor el calor, pero su uso no está generalizado por su coste más elevado. El problema es estructural y requiere inversión en materiales más resistentes.
Solución de verano: abrir el carril de la bici en la autopista 🚴
Mientras los técnicos estudian cómo enfriar el asfalto, algunos conductores ya proponen soluciones creativas como regar las autopistas con mangueras o cubrir los tramos más calientes con toldos de playa. La opción más ocurrente es habilitar un carril exclusivo para bicicletas, ya que pesan menos y no hundirían el pavimento. Eso sí, habría que avisar a los ciclistas que lleven chanclas y nevera portátil, porque la superficie podría estar a punto de freír un huevo frito. Mientras tanto, toca armarse de paciencia y conducir con cuidado.