El nuevo Call of Duty: Modern Warfare 4 ha tomado una decisión radical al dejar de funcionar en consolas de la generación pasada, como PS4 y Xbox One. Esto ha provocado un salto notable en la fluidez y el realismo del juego, eliminando los tirones y las caídas de frames que lastraban la experiencia. Los jugadores notan partidas más equilibradas y precisas, con menos fallos técnicos que interrumpan la acción. La conclusión es clara: el juego se siente más moderno y ágil, ofreciendo una experiencia de disparos más pulida y rápida para quienes buscan un rendimiento sólido.
Rendimiento técnico: el adiós al hardware antiguo 🚀
Al cortar el soporte para PS4 y Xbox One, los desarrolladores han podido centrarse en optimizar el motor gráfico para hardware más potente. Esto se traduce en una tasa de frames estable a 60 o 120 FPS, texturas de alta resolución sin popping y una iluminación dinámica más realista. La eliminación de las limitaciones de memoria y procesador de las consolas viejas permite un cálculo más preciso de físicas y balística, así como un sistema de partículas más denso en explosiones. El resultado es un juego que responde al instante y donde cada disparo cuenta, sin los compromisos técnicos del pasado.
Adiós PS4: tu mando ya no sirve ni para abrir la puerta 😅
Así que, si todavía tenías tu PS4 o Xbox One esperando como un fiel amigo para jugar al nuevo Modern Warfare, malas noticias: se ha quedado en la puerta, como el primo que llega sin avisar a una fiesta. Ahora toca actualizarse o quedarse viendo gameplays en YouTube mientras te consuelas con que tu vieja consola al menos sigue funcionando para ver Netflix. Eso sí, al menos los que ya dieron el salto a la nueva generación pueden disfrutar de partidas sin que el juego se congele justo cuando iban a disparar. Progreso, dicen.