El grupo británico Cabaret Voltaire, pionero en la fusión de electrónica y crítica social, celebra medio siglo de trayectoria con una actuación en el Sónar de Barcelona. Inspirados por el dadaísmo, advierten que la inteligencia artificial no da tanto miedo como las personas que la controlan. Una reflexión necesaria sobre quién maneja la tecnología que usamos a diario, más allá del brillo de los algoritmos.
La máquina no es el problema, el operador sí 🤖
Desde sus inicios, Cabaret Voltaire desmontó la idea de que la tecnología es neutral. Usaron sintetizadores y samplers como armas de denuncia social, mostrando que el ruido y la distorsión pueden ser más honestos que un algoritmo pulido. Hoy, con la inteligencia artificial generativa, el riesgo no está en los modelos de lenguaje o en las redes neuronales, sino en los sesgos de quienes programan y despliegan estos sistemas. La tecnología amplifica intenciones, no las crea. Por eso, desconfiar de la máquina es un error: hay que mirar a los humanos que deciden cómo y para qué se usa.
No le temas al robot, teme al jefe con un prompt 👔
Resulta que después de décadas temiendo a Terminator, el verdadero peligro es un ejecutivo que descubre ChatGPT un lunes por la mañana. Cabaret Voltaire lo sabía: el caos no viene de la electrónica, sino de quien maneja los mandos. La IA no va a rebelarse contra nosotros, pero seguro que algún directivo con prisa por recortar plantillas sí usará el prompt adecuado para justificarlo. Así que, mientras disfrutamos del Sónar, recordemos que el chip no es el enemigo: el peligro lleva corbata y habla de sinergias.