Bungie ha realizado una ola de despidos masivos que afecta a gran parte del equipo de Destiny 2, tras no cumplir con las expectativas de ingresos y jugadores. Los recortes también alcanzaron a equipos de Sony que brindaban apoyo al estudio. Para la comunidad, esto deja un panorama de incertidumbre sobre el desarrollo futuro del título, mientras la industria del gaming enfrenta ajustes que impactan tanto a trabajadores como a jugadores.
El motor gráfico y el desarrollo tras los despidos 🎮
La salida de personal clave afecta directamente al motor Tiger, base técnica de Destiny 2, y a la capacidad de Bungie para lanzar contenido regular. Sin los equipos de soporte de Sony, la optimización en PlayStation y PC podría ralentizarse. La reducción de plantilla obliga a priorizar parches sobre expansiones, lo que reduce el ritmo de actualizaciones. Esto sugiere que el juego entrará en un ciclo de mantenimiento básico, con menos misiones y eventos en vivo.
La próxima vez que fallen, que echen a los jefes 😤
Claro, lo sensato ante un juego que no rinde es despedir a los que hacen las misiones diarias y conservar a quienes decidieron vender tres expansiones al año sin pulirlas. Porque nada soluciona mejor la falta de contenido que tener menos gente para crearlo. Ahora los jugadores esperarán meses por una actualización mientras los directivos se preguntan por qué la comunidad se queja. Un clásico: echar a los que trabajan y mantener a los que planean.