En un partido de alta tensión, la selección brasileña logró una remontada agónica frente a Japón por 2-1, asegurando su pase a octavos de final del Mundial 2026. El encuentro comenzó cuesta arriba cuando un error defensivo permitió que Kaishu Sano adelantara a los nipones. Sin embargo, la garra brasileña surgió en el tramo final, con un gol de Gabriel Martinelli en el minuto 90+ que desató la euforia en las gradas y en cada rincón del país.
El VAR y la telemetría: cómo la tecnología salvó la jugada del gol ⚽
Detrás del gol de Martinelli hubo un trabajo de precisión técnica que no se ve a simple vista. La jugada fue revisada por el VAR para descartar un posible fuera de juego, apoyado en las cámaras de telemetría que trazan líneas virtuales en milisegundos. Además, el chip en el balón, que envía datos de impacto y posición 500 veces por segundo, confirmó que no hubo falta previa. Sin estos sistemas, el tanto podría haber sido anulado y la clasificación habría quedado en suspenso.
Japón hizo lo que pudo, pero Brasil tenía un as bajo la manga (y en el banquillo) 🇧🇷
Japón jugó un partido serio, ordenado y con más precisión que un reloj suizo. Pero se olvidaron de que Brasil, cuando huele la gloria, suele guardar un truco bajo la chuteira. Martinelli apareció como un ninja en el área, solo que sin sigilo y con un zapatazo que dejó sin reflejos al portero nipón. Ahora los aficionados japoneses pueden consolarse con el sushi, porque de fútbol, mejor no hablamos.