Boeing planea elevar la producción del 787 Dreamliner de 8 a 10 unidades mensuales, pero dos obstáculos frenan el ritmo: la cadena de suministro de motores no alcanza y la certificación de los nuevos asientos de business con puertas se demora. Esto deja aviones terminados en tierra, esperando piezas clave para ser entregados a los clientes.
Motores y asientos: los dos cuellos de botella técnicos 🛑
El primer problema son los motores GEnx y Trent 1000, cuyos fabricantes, GE y Rolls-Royce, reportan retrasos en la entrega de componentes críticos. El segundo son los asientos de clase business, diseñados con puertas correderas para mayor privacidad. La FAA exige pruebas adicionales de resistencia y seguridad antes de certificarlos. Sin estos elementos, los fuselajes del 787 salen de la línea de montaje pero no pueden volar a sus dueños.
El asiento con puerta que no tiene puerta de salida 🚪
Boeing soñó con un asiento de business que pareciera una suite de hotel, pero ahora parece más una puerta giratoria: los ingenieros corren, la FAA revisa, y los aviones esperan en el parking. Mientras tanto, los pasajeros de primera clase podrán seguir soñando con su privacidad, aunque por ahora tengan que compartir el avión con las piezas que faltan. Al menos los motores no se quejan, solo llegan tarde.