El acuerdo entre PP y Vox en Castilla y León para copar todas las presidencias de las comisiones parlamentarias ha destapado una doble moral política. Quienes defienden la transparencia y el diálogo han creado un cortafuegos que deja fuera a la oposición de decisiones sobre sanidad y educación. Este blindaje reduce la capacidad ciudadana de influir en leyes clave, convirtiendo el parlamento en un monólogo de dos voces.
Cómo un algoritmo de reparto podría romper el monopolio legislativo 🤖
La solución técnica pasa por implementar un sistema de asignación proporcional, similar a los algoritmos de cuota D'Hondt pero aplicado a comisiones y vetos. Se asignaría un peso a cada grupo según su representación, rotando presidencias cada legislatura y dando derecho de veto a minorías sobre temas transversales. Un script abierto podría calcular la distribución en tiempo real, evitando que una mayoría coyuntural secuestre la agenda y garantizando que cada voz tenga espacio.
La transparencia de usar y tirar 🔍
Resulta que los defensores del diálogo han descubierto el nuevo concepto de transparencia selectiva: todo visible para el ojo público, pero nada accesible para el voto de la oposición. Es como si en un foro de desarrollo tecnológico el moderador decidiera que solo dos usuarios pueden editar el código fuente. Al final, el parlamento se parece a una beta cerrada: todos miran, pero pocos tocan. Ironías de querer abrir el sistema mientras se cierran las puertas.