Una mujer londinense sufrió 36 días de hospital y tuvo que reaprender a caminar tras ser atropellada por una bicicleta Lime conducida por un niño de 10 años. El menor no recibió sanción y la víctima no obtuvo compensación. El caso expone el vacío legal que rodea a estos vehículos y la indefensión de los peatones ante accidentes sin consecuencias.
Tecnología sin freno: el vacío legal de las bicicletas eléctricas compartidas 🚲
Las bicicletas Lime y similares operan con motores eléctricos que alcanzan hasta 25 km/h, pero carecen de una regulación específica sobre edad mínima del conductor o responsabilidad civil obligatoria. A diferencia de los ciclomotores, no requieren carnet, seguro ni matrícula. Esto crea un limbo jurídico donde un menor puede causar daños graves sin que exista un marco claro para sancionar o resarcir a las víctimas.
La nueva movilidad urbana: atropella, huye y vuelve a casa a merendar ⚡
Parece que la solución para descarbonizar las ciudades es dejar que niños de primaria conduzcan vehículos motorizados sin supervisión. Si el menor hubiera ido en un coche de juguete, al menos habría tenido que parar en un semáforo. Pero como es ecológico y compartido, el mensaje es claro: si atropellas a alguien, solo tendrás que preocuparte de que no te quiten la bicicleta.