Analizamos en 3D las características técnicas de Ben Simmons, un jugador que desafía la lógica posicional moderna. Su cuerpo es el de un ala-pívot, pero juega de base. Su visión de juego es de elite, pero su tiro exterior es inexistente. ¿Cómo es posible que un atleta con su físico y talento genere más dudas que certezas en cada posesión? Aquí desglosamos sus virtudes y carencias desde un prisma técnico.
Biomecánica de un talento incompleto: análisis de su mecánica de tiro 🏀
Desde la biomecánica, el caso de Simmons es fascinante. Su muñeca tiene un ángulo de extensión limitado, lo que provoca un lanzamiento con escaso arco y nulo efecto. En transición, su zancada es larga y su centro de gravedad bajo, ideal para penetrar. Pero en estático, su cadena cinética se rompe: la rodilla se flexiona en exceso, el codo se abre y el balón sale con una rotación lateral. Datos avanzados muestran que solo el 12% de sus intentos de media distancia son eficientes, un número propio de un pívot de los 90.
El misterio de la muñeca de goma: cuando el tiro se va de vacaciones 🤷
Ver a Simmons lanzar un triple es como ver a un robot con la pila a medio gas. Sus compañeros ya no saben si pasarle el balón en el perímetro o pedirle que se vaya a servir palomitas. Los aficionados de los Sixers aún encienden velas cada vez que agarra el balón más allá de la línea de tres. Ironías del destino: un tipo que puede ver pases que nadie más ve, pero es incapaz de ver el aro cuando se para. Al menos, nadie duda de su defensa.