La selección belga goleó 5-1 a Nueva Zelanda en el Mundial de 2026, asegurando su pase a la siguiente ronda. El encuentro, disputado en el BC Place de Vancouver, dejó un detalle curioso: Kevin De Bruyne elogió el estadio local por su auténtico ambiente futbolero. Para la afición canadiense, estas palabras son un reconocimiento a cómo la ciudad ha abrazado el torneo y ha convertido cada partido en una fiesta con apoyo genuino.
El BC Place como modelo de adaptación tecnológica para el fútbol ⚽
El estadio BC Place, originalmente diseñado para fútbol americano y otros eventos multiusos, fue sometido a una reconversión técnica para albergar la Copa del Mundo. Se instalaron sistemas de drenaje de última generación para el césped natural, junto con una iluminación LED que reduce sombras y mejora la visibilidad en transmisiones. Además, la acústica se ajustó con paneles absorbentes para evitar la reverberación típica de estadios cerrados. De Bruyne notó la diferencia: el recinto ahora prioriza la cercanía del público al campo, algo que otros estadios norteamericanos aún no logran.
De Bruyne, crítico de estadios con olor a hot dog y touchdowns 🏟️
El mediapunta belga dejó caer que en otros recintos de la región el ambiente recuerda más a un partido de la NFL que al fútbol de verdad. Quizás extrañaba el olor a café belga en vez de palomitas de maíz. Lo cierto es que mientras los jugadores corrían en Vancouver, algún aficionado local gritaba touchdown por costumbre. Menos mal que De Bruyne no pidió que pusieran una fábrica de gofres en el vestuario, porque entonces sí que tendríamos un problema logístico.