A una década del Brexit, el exnegociador europeo Michel Barnier ha lanzado un guante: la UE está abierta al regreso británico, pero sin permitir que elijan solo lo que les interesa. Para los ciudadanos, una reincorporación implicaría menos trabas comerciales, aunque también significaría aceptar la libre circulación de personas. La pelota está en el tejado del nuevo gobierno de Londres.
El aspecto tecnológico de una posible reintegración 🔧
Desde el punto de vista del desarrollo, una vuelta de Reino Unido al bloque podría agilizar la homologación de dispositivos y la cooperación en ciberseguridad. La armonización de estándares técnicos reduciría costes para startups y fabricantes. Sin embargo, la interoperabilidad de sistemas de datos y la adopción del reglamento GDPR son puntos críticos. Sin una base regulatoria común, cualquier integración digital seguirá siendo parcial y lenta.
El Brexit: la mudanza que nunca termina de hacerse 📦
Diez años después, parece que Reino Unido sigue moviendo cajas de cartón sin decidir dónde poner el sofá. Barnier les recuerda que la puerta está abierta, pero que no pueden entrar solo con el carné de la biblioteca. Mientras tanto, los británicos hacen cola en aduanas con su pasaporte azul, preguntándose si la independencia era esto o un mal sueño con papeleo infinito.