Mientras Singapur garantiza acceso al efectivo para sus mayores con cajeros en cada barrio, nuestras ciudades ven cómo los bancos cierran oficinas y eliminan puntos de retirada en zonas vulnerables. La rentabilidad prima sobre la inclusión, y quienes dependen del dinero físico quedan excluidos del sistema financiero.
La digitalización financiera no puede ser una excusa para la exclusión 🏦
La banca online reduce costes, pero eliminar cajeros en barrios de baja renta o con alta población mayor rompe el equilibrio. La tecnología debe complementar, no sustituir, el acceso físico. Una ley que obligue a mantener puntos de efectivo en estas zonas, como servicio público esencial, evitaría que la brecha digital se convierta en una brecha financiera. No se trata de frenar la innovación, sino de garantizar que nadie quede atrás.
¿Y si pagamos la compra con una app que no tenemos? 📱
Porque claro, para el banco es más rentable cerrar el cajero y dejarte con la libreta vacía. Luego te dicen que uses la app, pero tu abuela aún cree que el código QR es un jeroglífico extraterrestre. Mientras tanto, los directivos celebran la eficiencia digital con un café de 5 euros. Menos mal que todavía podemos pagar en metálico... si encontramos un cajero a 20 kilómetros.