LanzaTech ha desarrollado un proceso que convierte el carbono emitido por fábricas en etanol usando bacterias especializadas. Este etanol no solo sirve para hacer vodka, sino que se transforma en poliéster para camisetas, fragancias para perfumes y combustible para aviones. La idea es simple: en lugar de soltar CO2 a la atmósfera, se lo damos de comer a estos microorganismos industriales que trabajan sin quejarse.
Cómo una bacteria convierte humo en materia prima 🧪
El proceso comienza capturando los gases de escape de acerías o plantas químicas. Estos gases, ricos en monóxido y dióxido de carbono, se introducen en biorreactores donde la bacteria Clostridium autoethanogenum fermenta el carbono. El resultado es etanol de grado industrial. Luego, mediante procesos químicos convencionales, ese etanol se deshidrata para obtener etileno, el bloque básico para fabricar plásticos como el PET. La tecnología ya opera a escala comercial en varias plantas.
Tu perfume favorito huele a gases de fábrica 🌸
Así que, si usas un perfume de cierta marca, puede que estés oliendo a humo de acería reciclado. No te preocupes, las bacterias lo procesan tan bien que el aroma final es de rosas, no de carbón. Lo siguiente será que nos vendan un coche eléctrico que funcione con el combustible que fabricaron estos bichos mientras ellos cenaban CO2. Menos mal que a las bacterias no les pagan derechos de autor por su trabajo.