La industria textil celebra la llegada de robots que abaratan costes y aceleran la producción. Sin embargo, la noticia omite deliberadamente que esta eficiencia se paga con la destrucción de empleos en países en desarrollo y la precarización de los trabajadores locales. Mientras Inditex alardea de responsabilidad social, financia máquinas que sustituyen a personas.
Robots que cosen, pero no pagan impuestos 🤖
Las nuevas líneas automatizadas integran brazos robóticos con visión artificial capaces de cortar, coser y empaquetar prendas sin intervención humana. Los fabricantes prometen una reducción del 40% en tiempos de producción. Pero esta tecnología, financiada con ayudas públicas, no genera ni un solo puesto estable. La clave no es frenar la innovación, sino condicionar las subvenciones a la creación de empleo de calidad y a la formación de los trabajadores desplazados. Sin ese vínculo, la eficiencia es solo un eufemismo de despido masivo.
La responsabilidad social se va de rebajas 🛒
Resulta enternecedor ver a las grandes marcas posar con sus planes de sostenibilidad mientras instalan robots que trabajan 24/7 sin bajas laborales ni huelgas. Quizá lo próximo sea que los algoritmos firmen los informes de RSC y donen un porcentaje de su energía a la caridad. Mientras, los trabajadores desplazados podrán formarse para ser reparadores de los robots que les quitaron el empleo. Ironías del progreso low cost.