La BBC nos sorprendió con una serie que toma la mitología griega y la convierte en un delirio argumental. Un hombre moderno aparece en la isla perdida de Atlantis y se topa con versiones muy libres de Hércules, Pitágoras y otros personajes clásicos. Las tramas son ilógicas y los diálogos absurdos, pero el resultado es un entretenimiento ligero y original. No esperes rigor histórico ni coherencia: aquí la diversión está en lo disparatado.
El diseño de producción: un Grecia low-cost con encanto digital 🎭
Visualmente, Atlantis apuesta por decorados prácticos combinados con efectos digitales modestos pero funcionales. El tratamiento cromático tiende a tonos cálidos y saturados, evocando un Mediterráneo de postal. Los trajes y atrezo tienen un aire de teatro escolar de presupuesto medio, aunque con algunos detalles vistosos en las armaduras. Las criaturas mitológicas, como el Minotauro, se resuelven con CGI que hoy se nota anticuado, pero que cumple sin aspavientos. Es una producción que sabe que su fuerte no son los efectos, sino el tono desenfadado.
Hércules, el filósofo y el tío del smartphone 📱
Ver a un Hércules que prefiere comer que luchar, a un Pitágoras obsesionado con las matemáticas básicas y a un héroe moderno que intenta explicar la electricidad con palos y piedras es un espectáculo tragicómico. La serie trata la mitología como si fuera un chiste interno entre guionistas. Si buscas un drama épico, huye. Si quieres ver a un semidiós quejándose de la falta de delivery en la Antigua Grecia, esto es para ti.