Cinco adolescentes fueron detenidos en Tokio por agredir y extorsionar a un estudiante de secundaria, exigiéndole 150,000 yenes. La policía reveló que utilizaron ChatGPT para calcular el monto del chantaje. Este caso evidencia cómo la inteligencia artificial se integra en actividades delictivas, planteando nuevos desafíos para las autoridades japonesas.
La IA como asesora criminal: un nuevo frente tecnológico 🧠
Los sospechosos consultaron a ChatGPT para determinar una cifra que consideraban justa y no excesiva, según fuentes policiales. El uso de modelos de lenguaje como asistentes para planificar delitos es un fenómeno emergente. Aunque la IA no tiene intención criminal, su acceso abierto permite que sea empleada para tareas como calcular sumas de extorsión o redactar mensajes amenazantes, lo que obliga a revisar protocolos de seguridad y regulación.
ChatGPT: el cómplice que no pide parte del botín 🤖
Los chicos podrían haber preguntado a sus padres, a un amigo o incluso lanzar una moneda. Pero no, recurrieron a un chatbot para poner precio a su fechoría. Al menos la IA no les pidió comisión ni les sugirió invertir el dinero en criptomonedas. Lo próximo será ver a un juez preguntando a ChatGPT cuántos años de condena son apropiados. La tecnología avanza, la estupidez también.