La selección argentina se juega el pase a semifinales contra Argelia en Kansas City, mientras en el país la crisis económica aprieta. Hinchas que hipotecaron su sueldo para viajar conviven con el auge de camisetas importadas, que desplazan a la producción textil local. El Mundial se presenta como un bálsamo emocional para una sociedad golpeada por la recesión y la caída del consumo.
La industria textil local pierde la camiseta contra el dólar 🧵
Mientras los jugadores corren en la cancha, los talleres textiles argentinos pierden la carrera contra las importaciones. La apertura de importaciones y la brecha cambiaria hacen que las réplicas oficiales de la selección lleguen por contenedores a precios que la producción local no puede igualar. Datos del INDEC muestran que la producción de indumentaria cayó un 12% interanual, mientras las ventas de remeras de fútbol importadas crecieron un 35%. La tecnología de estampado y tejido nacional no compite con los costos asiáticos, y el sueño del hincha de vestir la casaca se vuelve un dolor de cabeza para el obrero textil.
La deuda del hincha: un sponsor más en la camiseta 💳
Mientras Messi busca otro gol, los hinchas que viajaron a Kansas City ya hicieron el suyo: un crédito personal a 24 cuotas. La tarjeta de crédito es el nuevo sponsor que llevan en la espalda, aunque no aparezca en la manga. Algunos vuelven a casa con una selfie y un plazo fijo UVA que no saben cómo van a pagar. Al menos, si ganan el partido, llorarán de alegría y no solo por el resumen de gastos del mes.