Apple anuncia que su inteligencia artificial en Safari permitirá a los usuarios crear extensiones describiéndoselas al navegador. La medida busca paliar la escasez de complementos frente a Chrome o Firefox. Sin embargo, el historial de la empresa muestra un control deliberado sobre las extensiones para mantener cerrado su ecosistema, y esta solución no rompe esa dinámica.
IA generativa con limitaciones técnicas y de acceso 🧠
Las extensiones creadas por IA serán básicas y menos potentes que las disponibles en Chrome. Para usarlas, el usuario deberá tener suscripción a iCloud+ o pagar por uso. Además, Apple cederá los datos de navegación para entrenar su modelo. Se mantiene la prohibición de extensiones que modifiquen profundamente el navegador o compitan con servicios de Apple, como bloqueadores de anuncios avanzados.
La jugada maestra: menos funciones, más vigilancia 🔍
Apple vende como innovación lo que siempre debió ser gratuito: extensiones funcionales. Ahora, en lugar de abrir Safari, te pide que le susurres tus necesidades a una IA que, por supuesto, escucha todo. Lo mejor es que, si quieres una extensión que realmente sirva, tendrás que pagar y ceder tu historial. Menos mal que la competencia no sabe de estos trucos de magia.