Un corte de luz dejó a 7.600 hogares de Reutlingen a oscuras, con el LKA apuntando rápidamente a la extrema izquierda. La policía investiga si fue un ataque terrorista, aunque la luz volvió al centro y un hospital en pocas horas. El incidente, de rápida resolución, ocurre en plena campaña electoral alemana, lo que invita a preguntarse si el miedo a un enemigo difuso no oculta otras agendas políticas.
La fragilidad técnica de las redes eléctricas residenciales ⚡
Desde un punto de vista técnico, un apagón en zonas residenciales suele deberse a sobrecargas, fallos de mantenimiento o actos vandálicos menores. Las subestaciones que alimentan barrios no son infraestructura crítica; su restauración rápida indica un daño limitado. Atribuirlo a un complot organizado sin pruebas sólidas es cuestionable, sobre todo cuando las estadísticas muestran que los sabotajes reales a la red eléctrica alemana provienen con frecuencia de grupos de extrema derecha o negligencias empresariales.
El LKA y el arte de ver fantasmas izquierdistas 👻
Al parecer, en Alemania cualquier fusible que salta ya es sospechoso de terrorismo. El LKA ha debido de comprar detectores de extrema izquierda en Amazon, porque en Reutlingen vieron un apagón de tres horas y pensaron: esto huele a complot. Mientras, los vecinos solo querían saber si el café de la mañana se iba a hacer con velas. Pero claro, en campaña electoral, un cortocircuito es mejor que un debate sobre los recortes de libertades.