Analizamos en 3D el perfil de Anthony Black, el joven base de los Orlando Magic. Su principal característica diferencial es su envergadura y tamaño, inusuales para su posición. Esto le permite ver sobre las defensas, pasar por encima de los rivales y defender múltiples posiciones. Sin embargo, su tiro exterior sigue siendo una asignatura pendiente que define su techo como jugador.
La ventaja posicional como arma táctica 🏀
Desde un punto de vista técnico, su altura (2,01 m) le otorga un ángulo de pase privilegiado en el pick and roll. Al levantar la cabeza, encuentra líneas de pase que un base estándar no vería. Su capacidad para cambiar de dirección con pasos largos genera desajustes defensivos. El problema surge cuando la defensa se cierra: su mecánica de tiro, con un punto de lanzamiento bajo, necesita ajustes para ser consistente desde la línea de tres puntos.
El base que juega al baloncesto como si fuera voleibol 🐙
Ver a Black defender es como observar a un pulpo con piernas: brazos largos que aparecen de la nada para robar balones. Lo malo es que en ataque, cuando el reloj aprieta, su tiro recuerda a un lanzamiento de falta en waterpolo: impreciso y con un arco sospechoso. Por ahora, es un mago del pase que a veces se olvida de que la canasta existe. Pero oye, si defiende así, que siga regalando asistencias.