DeMar DeRozan es un caso atípico en la NBA moderna. Su juego se basa en el mid-range, un territorio casi extinto. Desde una perspectiva 3D, analizamos su mecánica de tiro, su capacidad para crear espacio sin triples y su peculiar uso del cuerpo para finalizar. No es un robot programado para lanzar desde 9 metros; es un artesano del bote y la finta.
La cinemática de su tiro en media distancia 🏀
En el modelo 3D, su salto no busca la máxima elevación vertical, sino un control horizontal preciso. Su punto de lanzamiento es alto, casi sobre la cabeza, generando un arco pronunciado pero estable. La rotación del balón es constante, un 2.5 giros por segundo. El truco está en el pie de pivote: usa el pie derecho como ancla y gira sobre él para desequilibrar al defensor, un movimiento que parece simple pero requiere una coordinación espacial milimétrica.
El triple como un rumor lejano 🤷
Si ves a DeRozan lanzar un triple, probablemente el reloj se esté muriendo o haya un bug en Matrix. Su volumen de tiros de larga distancia es tan bajo que algunos analistas creen que el aro de 7,24 metros le produce alergia. Mientras otros jugadores se convierten en francotiradores, él sigue usando el mid-range como un abuelo que se niega a usar WhatsApp. Funciona, pero da vergüenza ajena verlo intentarlo.