La propuesta de extender el plazo para denunciar agresiones sexuales y exigir un sí explícito suena bien sobre el papel, pero tropieza con la realidad de una justicia lenta y desbordada. Alargar los tiempos sin invertir en juzgados especializados, formación policial o apoyo a las víctimas solo traslada el problema. Es un gesto vacío si quienes denuncian siguen enfrentándose a la revictimización y a procesos que duran años.
Juzgados sin personal ni tecnología para gestionar el aumento de denuncias 🏛️
La tecnología judicial actual no da abasto. Sistemas de gestión de casos obsoletos, falta de interoperabilidad entre bases de datos policiales y judiciales, y una burocracia que ralentiza cada paso. Si se amplían los plazos sin modernizar los juzgados, el colapso será mayor. La solución técnica pasa por implantar plataformas digitales unificadas, inteligencia artificial para priorizar casos urgentes y formación continua en perspectiva de género para jueces y fiscales. Sin eso, cualquier cambio legal es papel mojado.
El sí explícito no sirve de nada si el juzgado cierra a las tres ⏰
Así que ahora las víctimas tendrán más años para denunciar, pero los mismos juzgados con horario de oficina y un único funcionario para atenderlas. Quizá lo siguiente sea ampliar los plazos para que caduquen antes de que el sistema reaccione. Porque alargar el calendario sin reforzar los medios es como ponerle un cartel de abierto 24 horas a una tienda que cierra cuando el dueño se va a dormir. La intención es buena, pero la realidad judicial sigue siendo la de siempre.